Estos días nos sentimos bandera de la lucha contra la Violencia de Género, compartimos, participamos en actividades y eventos, y escuchamos mil promesas políticas… pero mañana los micrófonos y las luces del plató se apagarán. Mañana solo quedan ellas: las mujeres que miran a su espalda cuando vuelven de trabajar, las que tienen que ir acompañadas a todas partes, las que vigilan angustiadas el reloj temiendo que llegue la hora en la que su pareja vuelve a casa, las que respiran aliviadas cuando ven a sus hijos e hijas volver a casa sanas y salvas tras un fin de semana de custodia, las que cuentan los días que quedan para que su agresor salga de prisión, las que viajan en un autobús con una maleta hacia un lugar donde él no las encuentre…Su casa, su trabajo, su coche, la calle…cada rincón puede ser el escenario de la próxima amenaza, la próxima paliza. O el de su asesinato. Y en ese momento están solas, frente a frente. Sin focos, ni micrófonos, ni cámaras. Solas.

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Angustia. Obra de Marila Tarabay.

Desde nuestra atalaya segura y confortable cada día hacemos culpables a las víctimas, las juzgamos: ¿por qué no lo denunció? ¿por qué no lo abandonó? ¿por qué lo perdonó? ¿por qué se paró a hablar con él? ¿por qué le cogió el teléfono? ¿por qué volvió con él? La realidad de la Violencia de Género es muy compleja… tiene tantas aristas…y cada mujer tiene una historia, sus respuestas no son nuestras respuestas. Sus decisiones no las hacen más culpables, porque no lo son. Son víctimas, desde el primer signo de maltrato.

Hoy, que todos y todas escucharemos hablar y hablar sobre la Violencia de Género no voy a usar definiciones, tipologías, cifras…quiero detenerme a recordar algunas de mis vivencias con ellas. No quiero olvidar sus silencios, su dolor, su miedo. Para no juzgarlas y ponernos en su piel (*).

“Hoy he conocido a Sonia y me ha impactado. Es la historia de una mujer víctima de violencia de género que ha tenido que cambiar de residencia huyendo de su pareja. La han llamado para una entrevista de trabajo, como empleada de hogar. Apenas le sale la voz de la garganta. Se le están tramitando dos ayudas para mobiliario y alimentación, además se intentará que ingrese en el programa de ayuda al alquiler y en el itinerario de inserción laboral del ayuntamiento. Pero su caso es difícil porque hace poco que llegó a la ciudad desde Barcelona huyendo de su pareja, que la maltrataba, y no cumple con el periodo mínimo de empadronamiento para entrar en los programas. Quiere salir adelante. Está baja de moral y sus lágrimas le caen por las mejillas en un llanto silencioso. Retuerce un pañuelo entre sus dedos. Su sufrimiento le brota por los poros. Las demás cosas que han sucedido hoy han quedado eclipsadas por su imagen.”

(…)

“Ha venido de urgencia hoy Dolores casi desmayada, sin poder hablar, sin poder mantenerse en pie. Ha recibido una orden de desahucio. Tiene concedidas las medidas civiles en su proceso de divorcio. Su marido está en la cárcel por continuos quebrantamientos de la orden de alejamiento, éste lleva sin pagar la casa muchos meses y ahora Dolores se encuentra con un gran problema. Puede perder su casa, donde vive con su hijo. Tras varias llamadas telefónicas la acompañamos a la Policía a recoger la notificación. Está a nombre del marido, así que tenemos que pedir una autorización especial para recogerla. Tiene una deuda pendiente de casi tres mil euros. Hablamos con la empresa municipal de la vivienda y comenzamos los trámites para intentar cambiar de nombre la titularidad de la vivienda y que sea ella la que pueda pagar la casa y así no perderla.”

(…)

“Mariam finalmente se decide a poner denuncia y a comenzar los trámites para la orden de protección. Acaba de ingresar en el Centro de Emergencia con sus dos hijos menores. Uno de ellos recién nacido. Aún tiene marcas evidentes de la última paliza. No tiene papeles, ni siquiera habla castellano. Ya el año pasado puso denuncia pero el mismo día del juicio la retiró. Él le hizo mil y una promesas. Hoy llora en silencio mientras acuna a sus hijos en el cochecito. Está muerta de miedo.”

Pica en la imagen para más información. LLamada gratuita y confidencial. No sale en la factura.

(*) Estos relatos forman parte de la vida de mujeres, niños y niñas víctimas de la Violencia de Género. Los nombres son ficticios.

#PorEllas

#UnaVidaSinViolencia

#UnaVidaConRespeto

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Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer #25N
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