Hoy es de esos días en los que te tiras al ordenador y las letras te salen solas. Se llama inspiración, y me llega a borbotones ¿por qué? porque “la mudanza” ha llegado para quedarse.

La mudanza
La mudanza ha llegado y se queda para siempre

Sabemos que la vida está formada por ciclos, y yo estoy inmersa en un ciclo de búsqueda desde hace varios meses. Quizás sin saberlo “la mudanza” había empezado y yo no había identificado el proceso. Ahora miro atrás y veo las señales de su inicio: estaba en un momento donde no me sentía a gusto, miraba hacia atrás con satisfacción, por lo vivido, lo construido, lo logrado, pero sabía que mi “sitio” se había quedado pequeño. Necesitaba un cambio. Una casa o una vida, es lo mismo.

Porque cuando las experiencias te calan hasta los huesos todo cobra sentido

La decisión no viene de un día para otro. Es resultado de un intenso proceso, de evolución. Vas analizando y sopesando los pros y los contras de dejar todo atrás y comenzar otro proyecto. Y da miedo. Nos sentimos cómodos en nuestra “zona de confort”, estamos seguros en nuestra rutina. Pero lo sabes. Si te detienes y miras en tu interior lo sabes. Sabes que ha llegado el momento y ese día descubres que la decisión está tomada. Me mudo.

Tras este primer paso, determinante, una explosión de excitación lo inunda todo. Un caos de emociones se entremezclan, la ilusión libra su batalla frente al miedo. Pero te sientes fuerte, decidida. Hacia adelante, pase lo que pase.

Cuando comienzas a trazar tu plan piensas en fechas y anotas todas las tareas de forma priorizada, es hora del análisis. Todos/as tendemos a acumular cosas en nuestra casa, en nuestra vida. Creemos que algún día las vamos a necesitar, no sabemos cuándo, y ahí quedan, en un rincón, en un altillo, en el corazón, en el alma. Años y años, cogiendo polvo. Así que es el momento perfecto para elegir entre lo que saldrá para siempre de nuestras vidas y lo que vendrá con nosotros al nuevo hogar. Al registrar entre tus pertenencias, tus recuerdos, también salen a la luz momentos maravillosos que pensabas olvidados y los saboreas como si el tiempo no hubiera transcurrido, es la parte más dulce. La parte más difícil es decidir lo que ya no te acompañará. Hay algunos que descartas en un solo segundo. Otros necesitan una reflexión profunda, asumir e incluso sanar para pasar página y dejarlos atrás.

Y tras la dura elección llega la luz, te sientes ligera y piensas ¿cómo no lo hice antes? Nos amarramos al pasado, nos ancla, nos paraliza. El pasado nos convierte en lo que somos, pero no nos puede detener, hay un camino delante por recorrer inmenso. Comienzo de cero, mi mochila está lista. Y los imprevistos, que también están dentro de la ecuación, serán acicate para estar viva y consciente.

La mudanza ha llegado a mi casa y a mi vida. Y también a mi trabajo, porque desde hoy “la mudanza” será una herramienta más de intervención, no por nueva, sino por vivida. Porque cuando las experiencias te calan hasta los huesos todo cobra sentido.

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