Empleo y Trabajo Social ¿es posible? Tengo buenas noticias, es posible. Pero hay dos circunstancias básicas para que esto suceda:

1. Cambio de mentalidad.
2. Cambio de estrategia.

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Vivimos un ciclo de crisis tan profundo que ha hecho tambalear los cimientos de nuestra profesión tal y como la hemos conocido hasta ahora. O quizás, esta es la paradoja, precisamente esta situación es la que conseguirá que seamos nosotros los encargados de darle un impulso. El caso es que ha llegado el punto en el que los y las trabajadoras sociales hemos tenido que proclamar a los cuatro vientos que no trabajamos gratis, que necesitamos pagar facturas y tener un proyecto de vida.

Por todos y todas son conocidos los fraudes encubiertos dentro una oferta de voluntariado, o prácticas no remuneradas que se encadenan, extensos periodos de prueba, trabajar sin contrato, o por contratos de pocas horas, siendo tus jornadas sin embargo completas… fraude, fraude y más fraude. Siempre nos hemos agarrado al “si no lo haces tú se levanta una piedra y salen cientos”, pero la situación es insostenible. Una cosa es colaborar con una causa, hacer algunas horas de voluntariado a la semana, formar parte de algún proyecto… pero eso no es tener un empleo.

Y es que analizándolo, desde que finalizamos la carrera universitaria de Trabajo Social llevamos como una especie de “chip” programado que nos dice dónde podemos trabajar y dónde no. Tenemos una visión del Trabajo Social desde lo público, y esperamos (sin cuestionar) que así sea nuestro recorrido; nos vemos trabajando para la Administración Pública, tal y como están nuestros compañeros y compañeras. Sin embargo, cuando van pasando los meses, los años, y la realidad del paro te golpea empiezas a plantearte trabajar en el sector privado o en las cientos de organizaciones sin ánimo de lucro que implementan proyectos sociales… y allí llevas toda tu artillería. Bueno, al fin y al cabo estudiamos por vocación (nos decimos). La realidad: tampoco contratan y si lo hacen es de forma muy precaria.

Y así nos vemos, haciendo de chicos y chicas todo terreno en todo aquel lugar que nos quiera aceptar, y soñando con trabajar algún día como Trabajador Social remunerado.

En este punto doy por supuesto que consultamos todas las bolsas de empleo de Trabajo Social disponibles en cada provincia y que conocemos las convocatorias de empleo público que van saliendo, puede ser un proyecto a largo plazo, sabemos que opositar es un asunto muy serio.
También te propongo la posibilidad de trabajar en el extranjero, si tienes idiomas no hay que descartarlo, consulta este artículo para tomar contacto con la idea.

Pero hay que cambiar de mentalidad, y con esto entro en el primer punto de la cuestión. No, ser Trabajador/a Social no es dedicarte al “buenismo”. Tenemos una profesión, de carácter social y con métodos científicos. Tenemos funciones específicas y estamos muy bien formados/as. Somos profesionales y muy polivalentes. Ésta es la clave. ¿Quién nos explicó que sólo podíamos trabajar en hospitales, servicios sociales, prisiones, juzgados, casas de acogida o en el tercer sector? Por mencionar algunos sectores, de muchos. Si algo nos ha enseñado esta crisis es que los y las trabajadoras sociales somos útiles en muchos ámbitos laborales y ahora tenemos que recoger el guante e ir a por ello. Sin complejos.

Muchas veces nos queremos comparar con otras profesiones en otras cuestiones, incluso nos sirven de ejemplo en su trayectoria o evolución. Pues bien, hagámoslo de verdad. Es cierto, las y los médicos, los y las abogadas, psicólogos/as, los sociólogos/as, pedagogos/as, maestros/as, han sabido buscarse su sitio en el mundo de la empresa privada. ¿Por qué nosotros los y las trabajadoras sociales nos ponemos límites? ¿acaso tenemos la sensación de que se pierde el sentido de la profesión que nos enseñaron? Por suerte poco a poco los casos de emprendimiento e incorporación a la empresa privada se van viendo con otros ojos. La actualización de software es posible.

El cambio de estrategia es necesaria. Una profesora hace años me contó que en Inglaterra todo aquel estudiante que se precie ha de hacer Historia y que eso te abría la puerta del mercado laboral. ¿What? Yo me preguntaba que para qué te servía estudiar Historia para trabajar finalmente en una empresa como secretaria, administrativa, o comercial, o lo que fuera. Misterios que se quedaron sin resolver. Hasta ahora. Nosotros aquí tenemos un error de concepto. Después de tantos vaivenes la experiencia me ha demostrado que para trabajar en lo que amas no basta con tener un título, o en algunos casos da igual de facto el título que tengas. Me explico: Habiendo estudiado Trabajo Social de base, más cursos miles y especializaciones varias estás preparado/a para trabajar en cualquier sector. Por eso los y las trabajadoras sociales, como otros profesionales, hemos de plantarnos ante el mercado laboral y hacernos hueco.

Además de puestos de trabajo en el sector público y en el tercer sector tenemos ante nosotros la posibilidad de acabar con la barrera que nos impide acceder a todos los empleos que necesiten un profesional cualificado con habilidades y capacidades como las nuestras. Así, no sólo podremos trabajar por ejemplo en Centros Residenciales y Mutuas de Salud, hay que considerar entrar definitivamente en las empresas, en Recursos Humanos, en Comunicación, en Responsabilidad Social Corporativa (como bien explica Almudena Díaz Requena directora de Adres en su blog Trabajo Social Corporativo), en empleos que impliquen Gestión, de personas y de recursos, ¡ somos especialistas ! Informar, orientar, asesorar son nuestros puntos fuertes, ahí están las empresas de seguros, de mediación, de consultoría, bufetes, academias de formación, incluso funerarias…¿alguien puede discutir nuestra capacidad de escucha activa o empatía? ¿Nuestra atención al usuario/cliente? ¿Nuestras habilidades sociales? ¿y qué decir de nuestros análisis y evaluaciones? ¿de la supervisión de servicios o un equipo o un proyecto? ¿de nuestros informes periciales? El ejercicio libre de la profesión es un hecho y también el emprendimiento, más fácil que antes. Tenemos casos de compañeros y compañeras que se han lanzado con éxito a montar su propio Gabinete. Las/los pioneros ya cuentan con décadas de experiencia demostrada.

Los tiempos de cambio han llegado, si nos permitimos cambiar de mentalidad y nos atrevemos a modificar la estrategia el mercado laboral se abrirá paso. Es inevitable.

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